Art Pepper. La belleza de la derrota

Comenzamos una nueva sección de JazzTK, en esta ocasión dedicado a los músicos, a los artistas de jazz. No se trata de una biografía, sino de unas pinceladas de su vida y algunas recomendaciones de discos que nos apasionan de ellos. Lo hemos llamado vidas ejemplares (si es de buen o de mal ejemplo ya lo decide cada uno) y de momento se encargará jjpamblanco, aunque iremos participando otros. alexgarcia.

Volando libre; © Álex García

Volando libre; © Álex García

“Titubea unos segundos, se olvida de lo que está tocando, agarrado al octavo y noveno peldaños de la cuenta. Entonces, haciendo acopio de todo, busca la nota más alta, la alcanza –exacta– y vuela libre. En lo más alto de su salto, antes de que la gravedad se haga sentir, hay un momento de ingravidez absoluta –brillante, claro, sereno– antes de volver a caer, planeando en un arco magnífico, calmándose en el hondo gemido del blues. Y los convictos se dan cuenta de que era de eso de lo que se trataba: de soñar con la caída”.

 

Qué bonita manera de describir un concierto. Sobre todo teniendo en cuenta que es un concierto que nunca tuvo lugar. O quizá sí. Geoff Dyer se lo imaginó para un precioso libro de historias del jazz,  Pero hermoso ( But beautiful, como el estándar con letra de Johnny Burke, el mismo de What’s New). Allí colocó a Art Pepper en el patio de una de las numerosas prisiones en las que pasó tantos días de sus mejores años, soplando su saxo alto ante la atónita mirada de los presidiarios.

Y es que la vida del bueno de Art es una más de esas historias desgarradas del jazz en las que las adicciones y sus consecuencias conviven con un sublime nivel artístico.

Pepper fue uno de los más genuinos exponentes del jazz de la Costa Oeste, eso que se dio en llamar cool jazz y en el que destacaron otros yonquis ilustres como Gerry Mulligan o Chet Baker. De hecho no se entiende el movimiento sin ese cierto aire de hedonismo o de necesidad de apurar la vida intensamente como si fuese el último día, mientras la música de aquellos tipos geniales servía de banda sonora.

Pronto se liberó de la poderosa influencia de Charlie Parker para encontrar su propio camino, y aunque en los sesenta el influjo de Coltrane en su búsqueda de nuevas dimensiones para la música también resultara inevitable, Art Pepper llegó a convertirse en un innovador intérprete de una genialidad inusual, aunando una depurada técnica con un sentido de la improvisación fuera de lo común.

Empezó muy joven, estudiando clarinete y saxo alto, y tocando en algunos grupos de Los Angeles antes de entrar a formar parte de las orquestas de Benny Carter y Stan Kenton, una magnífica academia para un joven lleno de talento y ávido de encontrar nuevos caminos para su arte. A su vuelta del servicio militar, a finales de los cuarenta, retorna a la orquesta de Stan Kenton, en lo que fueron sus días más felices y también el inicio de un largo romance con la heroína que le llevará por un largo periplo de juicios y condenas durante más de diez años. En contra de lo que pudiera pensarse, Pepper no vivió todo ese periodo como un drama, no sólo no quedó traumatizado sino que supo extraer de aquella experiencia lo mejor para su vida y para su música.

Art Pepper (fila inferior con camisa blanca) con apenas 20 años; Foto: Gottlieb, William P.

Art Pepper (fila inferior con camisa blanca) con apenas 20 años; Foto: Gottlieb, William P.

En una entrevista concedida en 1979 decía lo siguiente:

“En mi búsqueda de algo en la vida, ir a prisión fue una ayuda. Fue parte de mi evolución como ser humano y como músico. Siento que tengo sentimientos mucho más profundos ahora de los que hubiera tenido si simplemente hubiese sido un músico todo ese tiempo, lo que habría supuesto una vida bastante aburrida”.

Gran tipo este Art ¿no crees?

Después de atravesar serios problemas de salud y tras un largo periodo de rehabilitación, Pepper vuelve a los escenarios y las grabaciones a mediados de los setenta, convertido en poco menos que una leyenda en vida y no solo recobra su antiguo estado de forma con el alto, sino que realiza grabaciones y conciertos de una intensidad única, en los que sus solos dominan el espacio de tal manera que uno no puede por menos que estremecerse mientras los escucha.

Su autobiografía Straight Life, de la que por desgracia no hay traducción al castellano, escrita en colaboración con su tercera mujer, Laurie, es una desgarradora visión de la música y de la vida sin ningún tipo de concesiones.

Art Pepper en 1979; Foto: Nathan Callahan

Art Pepper en 1979; Foto: Nathan Callahan

Art Pepper murió en 1982 a los 56 años (nadie lo hubiera creído viendo sus últimas fotos), dejando algunas grabaciones imprescindibles en la historia del jazz como Meets the Rythm Section con la sección rítmica de Miles Davis, Art Pepper + eleven o The Complete Village Vanguard Sessions, entre otras. Al escucharlas uno tiene la sensación, como pocas veces sucede, de que la música puede convertirse en ese arte mágico capaz de transformar las vidas de las gentes sin que nadie pueda aportar una explicación razonable.

Puedes escuchar en Spotify estos álbumes pinchando en la carátula (según país):

Art Pepper meets The Rhythm SectionArt Pepper+Eleven

Y si quieres una introducción a cada uno de estos discos, aquí tienes sendos vídeos:

¿Te gusta a ti Art Pepper? ¿Tienes otros discos preferidos? Estaré encantado de escucharte.

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2 Respuestas

  1. jjpamblanco dice:

    Poco después de publicarse el artículo, la editorial Golobal Rhythm Press editó por fin en castellano las memorias del viejo Art con el título «Una vida ejemplar: Memorias de Art Pepper». Una estupenda noticia de la que había que dejar constancia.

  2. ricastucas dice:

    Soy músico pero mi actividad fue en la Orquesta Sinfónica de Colombia.
    Mi afición por el Jazz la tengo como desde los 8 años y acabo de cumplir 70.
    Me encanta jazztk y el libro que acaba de comentar LO VOY A CONSEGUIR.
    Le agradecería que me recomendara otros libros en español.
    Le envío un gran abrazo y FELICITACIONES por lo que está haciendo respecto al Jazz.
    Ricardo

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