Concierto: Raynald Colom Sextet y Monty Alexander Trio en el Festival de San Javier. La magia del jazz

Raynald Colom Sexteto - Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Los aficionados al Jazz en esta orilla del Mediterráneo nunca podremos agradecer suficientemente a Alberto Nieto y su equipo sus esfuerzos por sacar adelante un festival como el de San Javier, programado con criterio y con buen gusto.

Pues bien, la noche del viernes dos de julio no hizo sino reafirmarnos en lo que ya sabíamos. Fue una de esas noches mágicas, de las que el festival ya lleva unas cuantas, en la que todos los elementos se combinan para que músicos y público se entiendan a la perfección y al final todo el mundo acabe disfrutando de la velada.

Raynald Colom Sexteto - Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Raynald Colom Sexteto – Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Raynald Colom, el Lee Morgan catalán

Algun purista a lo mejor me tira piedras por titular esta crónica así, pero da igual. Un servidor no es músico, ni técnico, ni purista, solo puede presentar un currículum de muchos años escuchando jazz y yendo a conciertos y supongo que cierto buen gusto, de manera que cuando escucha algo que verdaderamente vale la pena sabe apreciarlo. Y no me cabe duda de que Raynald es un tipo con un brillantísimo futuro por delante y precisamente con un instrumento, la trompeta, que en España parece no haber tenido nunca especial predicamento sin que se conozcan bien los motivos.

Raynald Colom Sexteto - Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Raynald Colom Sexteto – Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Se presentó en San Javier con un sexteto verdaderamente poderoso, olvidando sus recientes escarceos con el flamenco (lo que personalmente le agradezco) y se centró en un intenso concierto de jazz con temas propios y una emocionante versión de la balada I thougt about you de Jimmy Van Heusen.

Colom combina perfectamente esos dos elementos imprescindibles para cualquier músico de jazz que se precie: técnica e improvisación; improvisación con sentimiento, con pasión y eso, inevitablemente, se transmite al auditorio. Además se ha rodeado de un grupo de excelentes músicos en su sexteto, entre los que destaca el joven pianista Marco Mezquida, con una sección rítmica muy seria integrada por un excelente Tom Warburton al contrabajo, un esforzado Marc Ayza a la batería y Roger Blavia a la percusión, para terminar con el saxo tenor de Vicent Macián (que colabora con Sedajazz) que no desmerece en absoluto del resto de sus compañeros

Raynald Colom Sexteto - Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Raynald Colom Sexteto – Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Los seis elaboraron un concierto potente y variado, conectaron con el público y éste supo agradecerlo, obligándoles a un bis en el que Raynald rindió homenaje al gran contrabajista Horacio Fumero, toda una leyenda del jazz en España y con el que tuvo el detalle de señalarlo como su mentor. Un broche perfecto para un concierto memorable.

Mi valoración del concierto

ValoraTK Concierto excelente

Monty Alexander, el mago del escenario

Monty Alexander anda celebrando sus cincuenta años en el mundo de la música. Lleva dando conciertos desde que tenía catorce años y uno tiene la impresión cuando lo ve sobre el escenario de que se las sabe todas, en el sentido más completo de la expresión.

Monty siempre ha sido uno de esos pianistas “de referencia” dentro del mundo del jazz, sin llegar a ser una primera figura, pero bien situado en el escalón inmediatamente inferior.

Se presentó en su segunda aparición en el Festival de San Javier con su trío integrado por Hassan Shakur al contrabajo y Obed Calvaire a la batería, dos músicos excelentes con los que el líder encuentra una compenetración perfecta. Y allí se colocaron los tres, bien pegaditos, en un pequeño espacio sobre el escenario, como para arroparse mejor, y desde el principio se pudo comprobar que aquel concierto no iba a ser de los de usar y tirar.

Monty Alexander - Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Monty Alexander – Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Decía el gran Duke Ellington que no significa nada si no tiene swing y Monty Alexander bebió de esas fuentes directamente del Duque y eso marca. Monty tiene un sentido del ritmo innato, lo lleva en las venas y sus manos vuelan sobre el teclado con una facilidad pasmosa, consiguiendo aquello tan difícil de que lo complejo parezca sencillo. Y con esa compleja sencillez empezó a desgranar un concierto pleno de intensidad, emoción y técnica. Por allí desfilaron ecos de los grandes clásicos desde Caravan hasta Sweet Georgia Brown y si a cualquier español le piden que toque flamenco aunque sea de Argamasilla de Alba, pues de un jamaicano siempre se espera que toque reggae, así que el bueno de Monty se marcó una luminosa versión del No woman no cry de Bob Marley.

Las citas de temas conocidos fueron abundantes, lo que el público siempre agradece, además Monty Alexander tiene un absoluto dominio del escenario, conoce las reacciones de la audiencia y las maneja a su antojo. Lleva al público hasta el clímax de intensidad  al final de un tema para empezar desde abajo en el siguiente y volver a subir.

Y la gente acepta gustosa participar en la ceremonia porque se trata de un auténtico placer.

Monty Alexander - Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Monty Alexander – Copyright: RMellado/Jazz San Javier

Y ya con el público completamente entregado remató la faena en el tercer bis, permitiéndose el lujo de cantar Sweet Lorraine imitando a sus ídolos Nat King Cole y Louis Armstrong a los que se la escuchó cantar de joven. Y así terminó un concierto redondo, al que no se le puede poner prácticamente ningún pero, por lo que me permitiréis la chulería de colocar mi primer cinco estrellas en estas crónicas de Jazztk. Y a quien te diga que el jazz le aburre llévatelo a ver a Monty Alexander.

Mi valoración del concierto

ValoraTK Concierto soberbio

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1 respuesta

  1. alexgarcia dice:

    Completamente de acuerdo contigo, José Juan, fue una de esas veladas que resultan perfectas, mágicas, que sobrepasan la mera diversión y se convierten en algo más en nuestra memoria.
    Lo del sexteto de Raynald Colom fue toda una sorpresa. Una acumulación de talento fantástico en esos músicos que nos hicieron vibrar con su actuación. Me gustó especialmente el pianista, Mezquida, además del líder, aunque el resto también estuvieron geniales. Y la balada sobrecogedora. El silencio fue aplastante. La gente conteniendo la respiración. La verdad es que el único pero podría ser que no interpretaron ninguna más.
    Y Monty Alexander… qué puedo decir. Bestial la cantidad de adrenalina que este músico (más cerca de los 70 que de los 60) nos inoculó en el cuerpo. Acabamos el concierto al pie del escenario bailando (bueno, en mi caso no merece ese nombre, je, je).
    Sensacional.

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