Javier Colina Quartet0

El pasado 18 de mayo acudimos a Jazzazza, el local de Algezares que con tan buena mano dirige nuestro amigo Jota, para asistir a la segunda sesión del JazzFest que han montado con muy buen criterio. Allí estaba el cuarteto de un viejo conocido, curtido en mil batallas: el contrabajista Javier Colina. Y ahora, sabiendo lo que pasó, podemos decir que hubiera sido para darse la cabeza contra la pared haberse quedado en casa.

Ficha del concierto

Crónica del concierto

Fue una auténtica gozada. El nivel de los músicos, que ya conocíamos de aventuras anteriores, prometía una velada de altos vuelos, pero la verdad es que la calidad del concierto superó todas las expectativas.

La velada tuvo gran intensidad desde el principio. Se inició con dos temas de contrabajistas muy estimados por Colina: Dave Holland y Ron Carter, pero a partir de la interpretación de una versión de You don’t know what love is con marcado acento caribeño, en el que ya se sucedieron algunos solos muy estimables, subimos a cotas muy elevadas de las que ya no descenderíamos hasta el final de la noche. Terminaron la primera parte con una electrizante versión del Epistrophy de Monk, para dejar los ánimos bien caldeados con vistas a la segunda parte del espectáculo.

Javier Colina Quartet; © Santi Linares

Javier Colina Quartet; © Santi Linares

Y allí vino la apoteosis. Abrieron con un tema del floklore magrebí, en el que Brínguez se lució con el soprano y siguieron desgranando temas marcados por los ritmos latinos como base principal, pero sin caer nunca en el recurso facilón del jazz latino más trillado, para terminar la velada con Soy Califa de Dexter Gordon, completando una noche redonda.

Javier Colina es un excelente contrabajista curtido en mil batallas. Lo hemos visto actuar en numerosas ocasiones y nunca defrauda, no en vano tiene en su haber el acompañamiento a pianistas como Hank Jones, Tete Montoliu o Bebo Valdés. Ahora, al presentarse como líder de su propio cuarteto, se puede permitir el lujo de explayarse en sus solos, grandes en cantidad y calidad, con ese rasgueo de las cuerdas tan característico suyo. Se sitúa en segundo plano como sólido acompañante si lo requieren las circunstancias o se lanza como solista demostrando sus cualidades. Con la madurez ha ganado en técnica y expresividad; escucharlo es una experiencia verdaderamente gozosa.

Javier Colina Quartet, Ariel Brínguez; © Santi Linares

Javier Colina Quartet, Ariel Brínguez; © Santi Linares

Pero los demás miembros del grupo no le iban a la zaga. Al cubano Ariel Brínguez ya lo habíamos escuchado recientemente en algunas grabaciones, pero al verlo en directo nos confirmó lo que sospechábamos: es uno de los jóvenes saxos más prometedores del panorama jazzístico de este país. Tanto con el tenor como con el soprano se desenvolvió con una madurez verdaderamente descarada para un músico tan joven. Realizó algunos solos de gran intensidad aunando técnica y sentimiento, lo que no siempre es tarea fácil.

Albert Sanz, pese a tener menos protagonismo que sus compañeros de combo, también mostró sus cartas como uno de los valores emergentes del jazz español. Supo sacarle partido al nuevo piano restaurado con que ha contado el local para este ciclo y se agradece porque el sonido es mucho mejor que con el habitual piano de pared. Y por último, un Dani García, pletórico como siempre de fuerza y swing.

Javier Colina Quartet; © Santi Linares

Javier Colina Quartet; © Santi Linares

Qué suerte que tengamos oportunidad de vez en cuando de escuchar a unos músicos así dando todo lo que saben en un ambiente tan acogedor como el del pub murciano. Mientras existan noches así uno seguirá creyendo en la magia del jazz y de la música en directo.