Concierto: Víctor Jiménez & Friends II

Víctor Jiménez (Picanya, 1991) alardeó de amistades, estilo y calidad musical en una nueva velada en Jimmy Glass. Como novedad, quiso guardarlo para la posteridad: así se coció el segundo disco del saxofonista valenciano.

Ficha del concierto

Crónica del concierto:

Cuando Chevi Martínez anunció por la sorda megafonía del Jimmy Glass Jazz Bar que nunca antes se había grabado allí un disco en directo, el asombro y la perplejidad se adueñaron de mi rostro. ¿Cómo es posible que nadie haya querido plasmar en el vinilo la esencia que se respira en tal auténtico templo del jazz valenciano? Pasada la primera e inicial sorpresa, comprendí que esa breva solo podía caer de la mano de uno de los más potentes y activos músicos valencianos del momento. Por juventud, por talento o por el simple hecho de querer hacer pasar un gran rato a los presentes, Víctor Jiménez dio vida a su segundo disco.

Como todos los amigos musicales de Víctor Jiménez no caben sobre el minúsculo e imperceptible escenario del Jimmy Glass (ni probablemente dentro del Jimmy Glass), la formación en escena varió conforme avanzaba la noche. La primera parte del concierto estuvo protagonizada, además de por Jiménez, por el pianista Will Barry, la contrabajista Flo Moore y el batería Andreu Pitarch. La combinación Jiménez-Barry fue, como en ocasiones anteriores, sensacional. El británico demostró nuevamente frescura y atractivo armónico. Piensa e improvisa a una velocidad vertiginosa, y tiene una técnica muy prometedora. Posee la esencia de los clásicos pianistas de western, de piano bar.

En esta primera parte de la grabación, Víctor Jiménez hizo subir al escenario al sempiterno Perico Sambeat. Fue un momento emotivo para los amantes del jazz: dos titanes, dos generaciones de saxofones altos, rara avis del género. También se unió el trompetista Voro García, que formó trío con los dos saxofonistas, acompañados por el resto de cuarteto. Fue, con diferencia, el momento que más aplausos arrancó, dada la espectacularidad de las improvisaciones que regalaban e intercambiaban estos tres exponentes del jazz valenciano actual.

García, Jiménez y Sambeat

Tras el descanso, y como si se tratara de un partido de Champions League, se realizaron las sustituciones: entraron al terreno de juego Ales Cesarini y Mariano Steimberg, al bajo y batería, respectivamente. Sin negar el envidiable nivel de todos los músicos, es la aparición en escena de Cesarini la más notable, la que más redibuja el panorama sobre el escenario. Su actitud y carisma no los he visto en ningún otro artista en directo.

En esta segunda parte de la grabación colaboraron músicos como Mario Fierro o el rapero Devin Malloy. Sambeat volvió a unirse a Jiménez para traer a los espectadores una grata sorpresa: un dúo de EWIs, sintetizadores a base de viento. De esta forma, se aprecia cómo el joven saxofonista quiso abrazar múltiples facetas del jazz para su segundo disco. La mayoría de temas interpretados fueron escritos por el mismo Víctor Jiménez, aunque también se escucharon estándares clásicos de jazz y alguna composición de acompañantes, como Will Barry.

Kenny Garrett se apoderó del final de la grabación. Al preguntar Jiménez al público sobre el bis, un griterío formado por demandas como “Happy people” o “Tic tac” suplicó que el de Detroit apareciera, aunque fuera de forma musical. Finalmente, el cuarteto y Devin Malloy interpretaron “Tic tac”. La guinda a una velada mágica, que, casualmente o no, recordó mucho en cuanto a ambiente, formación y estilo a la grabación que el propio Garrett realizó en el Iridium neoyorquino, allá por 2008.

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