RecomendaTK: Southville, Summer, Dominic Lash & Ricardo Tejero

Reseña del álbum Southville, Summer, de Dominic Lash & Ricardo Tejero.

Ficha del álbum

  • Fecha de grabación: 16 y 17 de agosto de 2012
  • Año de edición: 2013
  • Sello: Clamshell Records

Músicos

Temas

  1. Comyn
  2. Allfoxton
  3. Fernleaze
  4. Grittleton
  5. Dongola
  6. Estoril
  7. Bangrove
En el libreto de este disco se puede leer que Vincent Van Gogh, en sus “Cartas a Théo” se hace eco de la opinión de un crítico sobre su pintura en la que viene a decir que “su falsa experimentación esconde en realidad una técnica deficiente”.
A los amantes del arte contemporáneo y, por supuesto, del free-jazz, esta crítica nos suena bastante, aunque en el caso del jazz, incluso quitándole la palabra “free” también nos resulta familiar.
Sea o no cierta (no seré yo, sin formación musical alguna, el que se ponga a determinar si un músico que toca free tiene o no una técnica deficiente), el caso es que cuando escuchamos música, la que sea, hemos de ser capaces de poder meternos en el corazón de la misma, sentir su pureza, acariciar su alma. Quizás si no conseguimos alcanzar este punto, o si la música no logra ponernos en este estado de, digámoslo, trance, es cuando quizás digamos aquello de “esto no me gusta”, “esto no me emociona” o, peor aún y expresión que detesto “esto no es música”.
El disco que hoy presentamos (Southville, Summer (Clamshell Records, 2013)) reúne las cualidades suficientes para que el escuchante entre en ese estado de gracia divina. Como bien dice Pablo Correa, artífice y motor del sello hasta que a principios de marzo de este año lo dejó para montar el nuevo sello Vector Records, “la vieja afirmación de que la música, en su esencia, finalmente no es otra cosa que la expresión de un espíritu con algo que decir, se renueva en este disco”.
Dominic Lash (Cambridge, Inglaterra, 1980) al mando de su contrabajo, y Ricardo Tejero (Madrid) al saxo tenor, clarinete y whistles, entretejen a lo largo de 7 temas, grabados el 16 y 17 de agosto de 2012 en Upper Perry Studios, una madeja compleja y enigmática, de múltiples dimensiones espacio-temporales. Una vez dentro, ya no puedes ni quieres salir.
Destacar, porque me parece de una sencillez y belleza encantadora, la portada diseñada por Ana García-Segura.
Acaba diciendo Pablo que “el jazz puede seguir siendo una base para que el arte siga avanzando. O todo lo contrario”. Que así sea….o no; en el fondo, ¡qué más da!

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